CON MI AMIGO TOM

Donde más nos solemos encontrar el Tom y yo es en la finca de Aramil (foto). La verdad es que no jugamos nunca, porque él no quiere, quizá por la diferencia de edad, o simplemente porque no le apetece, ya que es un poco vago. Os pongo un ejemplo: a Tom si le dices "ATACA", ni se imputa; ahora, como le digas: "BUTACA"..corre que se las pela.

El Tom siempre me sigue por la finca y va marcando territorio, tiene más sentido de la propiedad en ese sentido, aunque quien defiende ese prao soy yo; a él le da lo mismo que pase alguien por el camino, a mi me pone en alerta y siempre voy a fisgar.

A la hora de comer y de beber también manda él; cada nada nos rellenan el bebedero, ya que en el prao bebemos más que los peces del Villancico (que beben, beben, y vuelven a beber).

 

 

 

 

 

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